El Dr. Bernard Grad, bioquímico de la Universidad de Mac Guil, en Canadá investigó la influencia psicocinética sobre vegetales y muy concretamente sobre cultivos de cebada. A unas muestras se las regaba con agua salada y a otras con agua dulce. Después, para impedir su crecimiento se las desecaba hasta alcanzar un 40% de humedad. El Sr. Estebany, sanador psíquico, -trataba- el agua salinizada durante 15 minutos antes de ser regados de forma aleatoria los cultivos de cebada, mientras otros lo hacían con agua dulce. El resultado fue sorprendente, los brotes de cultivos tratados por el curandero tenían una longitud notablemente superior.
     En 1.968 el Dr. J. Barry experimento psicocinéticamente con hongos, bajo la supervisión del Instituto Agrónomo de Burdeos (Francia), con la intención de retardar su crecimiento. Obtuvo resultados muy significativos entre cultivos objetivos y los cultivos control y llegó a alcanzar notables diferencias a favor de los primeros.
     Entre 1.971 y 1.972, el Dr. Enrique Ovillo Paulí, psicólogo, químico e investigador del Instituto de Parapsicología de Duke, experimentó en Estados Unidos y en la Universidad Católica de Córdoba, en Argentina, con cultivos de varios centenares de semillas de cebada, sobre los que actuaban grupos opuestos de estudiantes varones y mujeres, en clara competencia psicocinética. Los varones consiguieron producir brotes de cebada de mayor longitud que las mujeres.
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